viernes, 8 de junio de 2012

Mochila al hombro

"Porque donde hay envidia y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Más la sabiduría que es de lo alto, primeramente es pura, luego pacífica, modesta, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, no juzgadora, no fingida. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen paz"
Santiago 3:16-18

La peor raiz que puede crecer en el huerto de una persona es la envidia. La envidia es ese fruto podrído que consigue sacar las peores sombras de personas que quizás no sean tan malas, pero por culpa de este castigo que llevan consigo, hacen que su reflejo sea borroso en el espejo de la bondad.

En mi corto pero agitado camino, me he encontrado muchas veces con estos seres a los cuales les he tendido en primera instancia mi mano y la mejor de mis sonrisas,pero poco a poco son ellos mismos los que se señalan y se dejan llevar por esa ruin actitud intentando apuñalar al centro de sus celos y envidias.

Muchas veces he creido que era un actor en esta maravillosa obra que es la vida, he interpretado papeles que me han encantado y disfrutado y otros donde no he disfrutado tanto pero al fin y al cabo,han sido obras en las que he participado y las he acabado poniendo en mi curriculum.
Esta vez, en esta obra iba con mi curriculum en mano, cabeza alta,sonrisa de oreja a oreja y actitud positivista,pero conforme escuchaba los curriculums de los demas en la cola, oia que no ponían cosas buenas sobre ellos en sus papeles, sino malas sobre los demás, su táctica no es demostrar que son los mejores, sino tirar por tierra a los otros para quedar ellos elevados.
Como no me gusta estar en los lugares equivocados ni luchar por papeles en lo que el director cree más las mentiras de los demás que leer las cosas buenas.Lo siento señor director, cojo mi curriculum, lo guardo en mi mochila y me voy, eso si, con mi sonrisa siempre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario