Se va el 2013 y aunque esta entrada la suelo escribir siempre unos días antes de fin de año, este año ha sido imposible porque hasta última hora ha sido un año activo.
Este es uno de los años en el que más cosas me han pasado desde hace mucho tiempo.
Todos los años tienen cosas buenas y cosas malas pero la diferencia entre un año bueno y uno malo se encuentra cuando a pesar de las calamidades, sacas una sonrisa al recordar el año.
Entre las cosas buenas de este año saco (por orden de aparición de acontecimientos) el tener un angelito de la guardia que a veces me indica el camino cuando más perdio estoy y mueve hilos para que todo me vaya bien.
El reencontrarme conmigo mismo y con mi familia (a pesar de las diferencias y roces del día a día).
El haber aprendido a ser constante y superarme a mi mismo.
El ser un león y rugir con fiereza cuando tengo un objetivo.
El aprender a enamorarme de verdad, como solo deben de enamorarse las personas.
El saber separar a los buenos amigos de los no tan buenos o falsos amigos.
El saber disfrutar de los pequeños detalles.
El tener el coraje y valor para saber dar capotazos a aquellas personas basura, seres tóxicos y dañinos que solo se mueven por envidia e interes.
Y por último, saber ser prudente en mis decisiones y valorar lo que tengo en mi vida actualmente.
Este 2013 es uno de esos años en los que a pesar de lo malo, siempre sonreiré y lo vere con un tinte bueno porque aquí, en este año, se han empezado a forjar grandes cimientos de muchas cosas grandes y fuertes.
Gracias a mis enemigos, ellos hacen que cada día sea más fuerte y me una aun más a los míos, mis hermanos, mi esquina, mis amigos, los que son parte de mí y mi vida.
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