martes, 22 de enero de 2013

Mi cuartito de siglo

Pues acabo de cumplir 25 años. Acabo de completar mi primer cuartito de siglo de vida y lo primero que quiero es escribir para resumir, para valorar y ver que he aprendido de este primer cuarto de siglo vivido.

25 años dan para mucho, lo suficiente como para que estos primeros pasos se conviertan en hitos, pero sin dudas si algo tengo muy presente como mi mayor logro, es mi forma de ser, de querer ver la vida de color de rosa, de ver rayos de sol deslumbrantes entre nubes negras y grises, de ver el comienzo de un nuevo día como un principio de ser aun más feliz, de querer gritar y desgarrarme la garganta chillando de felicidad. En general, de poder decir que todo aquello que ha hecho la vida para derribarme, solo ha logrado que me haga mucho más fuerte, más luchador y más positivo.
Quizás por eso me encanta poder tener los ojos verdes,como la esperanza, porque siempre creo que todas las mañanas pueden empezar siendo un día ideal para ser feliz, en el que poder luchar por esa felicidad y nadie puede quitarme o borrarme eso.

Puedo decir que han sido 25 años en los que he sido feliz, he disfrutado y salvo algún que otro beso que debí dar y no lo dí por vergüenza o miedo, no me arrepiento de nada porque gracias a todo lo que me ha pasado, lo que he hecho y he vivido, soy lo que soy y me alegro de ello como uno de mis mayores bienes.

Bueno, a decir verdad, si me arrepiento de una cosa. Quizás si me tengo que arrepentir de algo es de haber dejado escapar al amor de mi vida, a mi primer amor. No luché con las armas que debía y eso me paso factura. Durante muchos días y noches en estos casi 3 años, he pensado muchísimo, más incluso de lo que debería, pero que vamos a hacerle, es lo que tiene dejar escapar a la persona que más amas sin hacer nada salvo arrepentirte de no haberte dado cuenta antes de que todo podía desaparecer en un chasquido de dedos. Pero bueno, siendo sincero, gracias a eso, he aprendido a valorar muchas cosas y aunque no me alegro de que me pasase eso, ese hecho desencadeno cosas que a día de hoy me alegro de tener y aprendí cosas que son necesarias para avanzar en la vida.

A pesar de que soy una persona a la que no le gustan mucho las tormentas, estoy aprendiendo a ver la vida, no desde mi ventana esperando para disfrutar cuando todo escampe, sino a bailar, cantar y sonreír bajo la lluvia. Si la tierra no se para ni espera por mí, yo no seré menos. Así que no me queda otra que seguir siendo feliz a mi manera, sembrando semillas para algún día, en este siguiente cuarto de siglo que empiezo a vivir, pueda volver a enamorarme como me enamoré en su día, pero sobretodo, luchando por convertir mis sueños como siempre todos me recuerdan, con una sonrisa en mi rostro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario