Hoy he aprendido una lección. Realmente es una lección ya conocida, pero digamos que el mundo me la ha venido a recordar para hacérmela comprender.
Siempre que he echado la vista atrás en el pasado, intento no quedarme con el momento triste,sino analizar en qué pude fallar y la manera de no volver a equivocarme en el presente, usando mi pasado como principal experiencia y base sólida de las acciones presentes.
Pero he aquí el problema principal. Mi pasado me ha mostrado que realmente no he sembrado en el huerto correcto. Siempre he sido de cosechar en ciertos campos muchísimo y en otros más bien poco.
Ahora que ha llegado la época de recogidas, me he visto sin nada ya que en aquellos campos que sembré cantidades abismales, me han fallado no plantando ellos en el mío..
Con el tiempo me he dado cuenta de que en aquellos que planté lo mínimo y quizás no los tuve en la estima suficiente como para yo plantar tanto en ellos (ya que me quedaba sin semillas por apostar tantísimo en los otros) han crecido y sus huertos, grandes y voluminosos, son ataques para mi mente. Bombas cargadas de "y si las cosas hubieses sido diferentes" que tanto daño te hacen en la mente,presionándote el pecho y encogiéndote el alma.
Ahora sé que tanto esfuerzo, que tantas miradas, que tantas ilusiones se han ido a la basura y todo por una mala jugada.
Ahora no tengo semillas y tengo que esperar un tiempo para volverlas a tener, un tiempo de NO futuro, un tiempo de presente incierto y de pasado que ataca donde más duele. En los sueños rotos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario